sábado, 14 de enero de 2012

LA CREACIÓN DE VALOR Y LA GENERACIÓN DE PROYECTOS

El termino proyecto es polisémico, ya que adopta diferentes significados, y se tiende a confundir la  técnica financiera de la formulación y evaluación de proyectos, con otras acepciones como lo son  proyectos de investigación, proyectos de grado, etc. Para tener claro el concepto y unificar criterios es necesario aclarar a que se refiere la formulación y evaluación de proyectos......

Autor: WILLIAM H. ROCHA JACOME 
Docente Catedrático - Universidad Popular del Cesar
E-mail: rochawilliam1505@hotmail.com
Como ya se ha citado en varios de los párrafos anteriores, cada área de la empresa tiene un objetivo básico o una razón de ser que va enfocada a satisfacer a distintos grupos de interés, sin embargo el objetivo básico  que  reúne a todos los demás en armonía, es el objetivo básico financiero, ya que si se genera valor agregado a los propietarios por lógica se tienen que estar cumpliendo los objetivos de mercadeo, producción y talento humano, ya que para que una empresa cree valor, tiene que contar con una planta de personal  satisfecha que garantice la elaboración de productos y servicios de elevada calidad, satisfaciendo a su vez a los clientes y consumidores, generando altos niveles de aceptación de la empresa, por parte de todos los grupos de interés, tanto internos como externos.

La  creación  de  valor  y  tener  altos  niveles  de  satisfacción  de  los  clientes  y  clima organizacional, no son mutuamente excluyentes, ya que lo ideal es que dichas variables se presenten en conjunto en una  empresa. Si se genera valor para los propietarios, pero no existen niveles elevados de clima organizacional y satisfacción de los clientes, la empresa seguramente no permanecerá en el mercado, y en el otro  extremo, si existen elevados niveles de clima organizacional y satisfacción de los clientes, pero no se genera valor para los accionistas o propietarios, seguramente estos decidirán cerrar la empresa e invertir en otras opciones diferentes que generen valor sobre los recursos invertidos en dicha opción.

Cuando el  valor de la empresa se incrementa en una proporción mayor a lo que se invirtió para ello, se está generando valor agregado para los propietarios. Pa comprender un poco este concepto, se puede analizar este sencillo ejemplo.

Una  empresa  al  final  del  año  anterior  se  encontraba  valorizada  en  $20.000.000.  Esta empresa  decidió   realizar  inversiones  por  $5.000.000,  para  poder  financiar  distintos proyectos presentados por las áreas de mercadeo, producción y gestión del talento humano. Si al finalizar el año se calcula el valor de la empresa nuevamente y se encuentra que esta vale  $28.000.000,  la  empresa  se  ha  valorizado  en  $8.000.000.  Pero  para  lograr  dicha valorización la empresa tuvo que invertir $5.000.000, por lo tanto  se  obtuvo un valor agregado de $3.000.000. Como se puede observar, el valor de la empresa se incremento en una proporción mayor a lo que se invirtió para ello.

Las  empresas  año  tras  año  toman  decisiones  referentes  al  pago  de  dividendos  a  los propietarios y la  retención de utilidades. Dichas retenciones se realizan para financiar el aumento de capital de trabajo y el  aumento de activos fijos para reposición. Cuando los propietarios  de  la  empresa  aceptan  la  retención  que  les  hacen  de  sus  utilidades,  los directivos de la misma se deben comprometer a emprender  proyectos que generen un incremento del valor de la empresa superior a las utilidades retenidas. Por lo  tan to los dueños, propietarios o accionistas, no solo esperan obtener dividendos generados por las operaciones normales, sino que adicionalmente espera que se valorice su patrimonio en una cuantía superior a las retenciones realizadas por la dirección de la empresa. Por lo tanto se espera dividendos y valorización del patrimonio de los propietarios, conceptos relacionados íntimamente con dos variables fundamentales como son la rentabilidad y el flujo de caja.

Como  se  puede  apreciar,  el  éxito  de  una  empresa  depende,  además  de  muchas  otras variables, que se  cumpla con el objetivo fundamental o básico financiero, “aumentar el valor de la empresa en una  proporción mayor que lo haya sido necesario invertir para ello, en armonía con los demás objetivos  (asociados a clientes, trabajadores y demás grupos de interés)”.

El termino valor agregado no es nuevo, en el siglo 19, economistas como Alfred Marshall se refirieron al concepto de generación de valor económico, haciendo alusión al hecho de que el capital de que el capital debía producir ingresos superiores a su costo de oportunidad.
Sin embargo en el sector empresarial y a pesar de que el objetivo básico financiero hace referencia al término de valor, los primeros en promover procesos en este sentido fueron los directivos operativos o del área de producción, al enfocar la generación de valor hacia el fomento  de  la  cultura  de  la  calidad  el  justo  a  tiempo.  Los  directivos  de  mercadeo seguidamente direccionaron sus estrategias hacia la generación de valor orie ntada hacia sus clientes y consumidores, enfocándose hacia el fomento de la  cultura de servicio. Para el área de gestión del talento humano, también fue imprescindible enfocar sus  actividades hacia la generación de valor, por lo que se enfocaron hacia la cultura de la calidad de vida. El  área financiera, a pesar de que su objetivo básico así lo define “crear valor para los propietarios”, muchos directivos no han sido consecuentes con este propósito, sin embargo durante los últimos años han comenzado a centrar su interés en ese objetivo, ya que han reconocido este concepto como el eslabón que une a los demás objetivos relacionados con la satisfacción de clientes y trabajadores.

Considerando lo expuesto anteriormente, el enfoque de la creación de valor de las áreas de producción, mercadeo, talento humano y finanzas ha dado origen a un nuevo concepto o enfoque de tipo gerencial, y ese denominado como la gerencia del valor. Para Oscar León García, la gerencia del valor es la serie de  procesos que permiten la alineación de los ejecutivos con el direccionamiento estratégico de forma que las decisiones propenden por el permanente aumento del valor de la empresa.

Para  que  una  empresa  cree  valor  agregado  para  sus  propietarios,  debe  asegurar  su crecimiento y permanecía en el mercado, lo cual se logra en una actividad conjunta entre las distintas áreas funcionales.  Las inversiones que se realicen para el aumento del capital de trabajo y la reposición de activos, surgen de los distintos proyectos que presenta cada área independientemente.

Cada área funcional de la empresa debe cumplir unos objetivos, algunos comunes y otros propios, con el fin de satisfacer a sus grupos de interés, sin embargo todos estos objetivos giran en torno a la generación de valor para los propietarios.

Cada área para poder cumplir con los objetivos básicos o su razón de ser, debe emplear un conjunto de  herramientas, las cuales ya fueron mencionadas en apartes anteriores. Estas herramientas  sirven  de  base   para  poder  desarrollar  las  estrategias  que  sean  más convenientes para cumplir con el logro de ese objetivo básico o razón de ser de la misma.

Si cada área quiere implementar esas estrategias, requiere fondos que las puedan convertir en  una  realidad,  y  en  la  medida  que  cada  área  utiliza  herramientas  para  desarrollar estrategias que luego requiere implementar, se convierte en generadora de proyectos y por lo tanto demandadora de fondos.

El área financiera se convierte en el filtro de estos proyectos,  ya que al momento de generarse los  mismos, debe definir cuáles son los que verdaderamente le convienen a la empresa, en otras palabras, que propendan por el logro del objetivo básico financiero “la generación de valor a los propietarios, mediante el incremento del valor de la empresa. Esta función del área financiera es determinante, ya que en toda actividad comercial existe una limitante, la cual es “recursos escasos”, por lo tanto se debe optar por los proyectos más rentables y que generen mucho más valor para la empresa.

En la figura N° 10, se puede observar el proceso de generación de proyectos por parte de las áreas funcionales de la empresa.

Fig. 10 Áreas funcionales de la empresa, como generadoras de proyectos y demandadoras de fondos

Acá es donde cobra gran relevancia la herramienta financiera conocida como formulación y evaluación de proyectos de inversión, ya que suministra a la dirección financiera y a todas las áreas de la empresa en  general, una visión global de cada proyecto particularmente, determinando su viabilidad desde el punto de  vista comercial, técnico, operativo, legal, ambiental y financiero.

El termino proyecto es polisémico, ya que adopta diferentes significados, y se tiende a confundir la  técnica financiera de la formulación y evaluación de proyectos, con otras acepciones como lo son  proyectos de investigación, proyectos de grado, etc. Para tener claro el concepto y unificar criterios es necesario aclarar a que se refiere la formulación y evaluación de proyectos.

En cualquier lugar en que usted como lector se encuentre, siempre encontrara a su alcance diversos  productos u objetos elaborados por el hombre, desde los zapatos con los que camina,  los  alimentos  manufacturados  que  consume,  las  cada  vez  mas  evolucionadas tecnologías de la información y las  comunicaciones, etc. Cada uno  de estos bienes y servicios antes de ser puestos a su disposición fueron evaluados desde diferentes puntos de vista, siempre en pro de un objetivo común, “satisfacer una necesidad humana”. Cada una de  ellas surgió  por  una  necesidad  imperante  en  el  medio  y que  el  hombre  considero necesaria  satisfacer  para  mejorar  su  calidad  de  vida.  Una  vez  analizadas  dichas evaluaciones, alguien tomo la decisión de producir en masa dichos productos por lo que fue necesario realizar una inversión desde el punto de vista económico. Por lo tanto cada vez que alguien tome la decisión de satisfacer una necesidad humana, será necesario invertir. Y para determinar si la idea que pretende satisfacer una necesidad humana es viable desde el punto de vista económico financiero, teniendo en cuenta variables  comerciales, técnicas, legales,  operativas,  y  ambientales,  es  que  se  emplea  la  formulación  y  evaluación  de proyectos.

Nassir Sapag (2008), define proyecto, como “la búsqueda de una solución inteligente al planteamiento de un problema, que tiende a resolver entre tantas, una necesidad humana”. Esta definición toma el término proyecto en su total dimensión, ya que cualquier iniciativa que se estructure de forma lógica, para generar  algún grado de satisfacción mediante la solución de algún problema, se le llama proyecto y por lo tanto cabe la polisemia propia del término.

Gabriel Bacca Urbina (2010), define proyecto de inversión, como “el plan que, si se le asigna  determinado  monto  de  capital  y  se  le  proporcionan  insumos  de  varios  tipos, producirá un bien o un  servicio, útil al ser humano o a la sociedad”. Como se puede apreciar  esta  definición  ya  es  un  poco  más  concreta,  ya  que  del  término  general  de proyecto, acá el autor solo se refiere a proyecto de inversión, termino menos amplio que el anterior, dándole ya una connotación de tipo económica.

De estas definiciones que van de lo general a lo particular, por último, Nassir Sapag (2008), presenta una  definición clara y concisa de la formulación y evaluación de proyectos (7)  de inversión,  al  definir dicho  concepto, como  una “técnica que  busca recopilar, crear y analizar, de manera sistemática, un conjunto  de antecedentes económicos, que permitan juzgar cualitativa y cuantitativamente las ventajas de asignar  recursos a una  eventual iniciativa de negocio”.

Esta técnica se formalizo por primera vez en 1958 en el libro manual de proyectos de desarrollo  económico editado por las Naciones Unidas, y a pesar de que a la fecha ha sufrido  grandes  cambios,  ya  que  se  ha  nutrido  de  modelos  y  técnicas  de  predicción, sistematización  de  la información, modelos de simulación y riesgo, etc., su fin no ha cambiado, ya sigue pretendiendo como en sus inicios, evitar el mal uso de los recursos o, lo que es igual, ayudar a asignarlos eficientemente. En otras palabras el procedimiento general para formular y evaluar proyectos, se centra en evaluar si un eventual emprendimiento de negocio es viable de llevar a cabo.

La definición de los conceptos anteriores es supremamente importante, ya que se tiende a desdibujar  el  objetivo  de  la  formulación  y evaluación  de  proyectos  y se  le  interpreta únicamente  como  técnica  para  la  creación  de  nuevos  negocios  (empresas),  o  como investigación   pura   o   medio   para   solicitar   recursos   a   entidades   o   programas   de financiamiento, sin tener en cuenta que esta herramienta de  gestión empresarial surgió inicialmente  para  evaluar  proyectos  que  permitieran  generar  valor  en  el  seno  de  las empresas y luego por su eficiencia fue extendido para permitir formular, preparar y evaluar proyectos para la creación de nuevas empresas.

Por lo tanto, la técnica como tal, cumple su fin al momento de ofrecerle al inversionista la información  necesaria  para  que  basado  en  su  buen  juicio  y experiencia, este tome  la decisión de invertir o no en un eventual emprendimiento, teniendo en cuenta a su vez, que si el resultado de formular, preparar y evaluar el proyecto fue que este, le generaba valor al inversionista, considerando que los flujos de caja descontados demostraban un rendimiento superior a la tasa de oportunidad empleada para medir las bondades del  proyecto, este debería ser aceptado. Tomada la decisión de invertir en el emprendimiento evaluado, este pasa  a  una  etapa  diferente  llamada  “inversión”,  donde  ya  la  técnica  conocida  como formulación y evaluación de proyectos deja de ser relevante, ya que fue tomada la decisión de invertir en la nueva iniciativa de negocio.

Si se observa la figura N° 11, la técnica de formulación y evaluación de proyectos se desarrolla en tres fases, según el nivel de complejidad del estudio: la fase de perfil, pre- factibilidad y factibilidad.

Fig. 11 Ciclo de vida o etapas de los proyectos.

Por lo tanto, la labor del formulador y evaluador de proyectos termina cuando el estudio en su  fase  de  factibilidad  o  máximo  nivel de  complejidad,  arroja como  resultado que  el proyecto  es  viable  o  en  su  defecto  inviable.  El  inversionista  es  quien,  basado  en  su experiencia y buen juicio, toma la decisión  final de invertir o no, en la idea de negocio analizada.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(7)    Nassir  Sapag  (2008),  propone  que  la  técnica  se  denomine  formulación,  preparación  y  evaluación  de proyectos de inversión, ya que la misma se desarrolla en tres etapas. La primera llamada de formulación, es donde se recolecta toda la información necesaria referente a las inversiones, beneficios y costos que  se generaran con la puesta en marcha de la idea analizada. Una segunda etapa llamada preparación, en la cual se elaboran  los flujos de caja del proyecto, del inversionista, del banco  (capacidad  de pago)  y el  análisis incremental. Por último la etapa de evaluación, en la que se analiza la rentabilidad del proyecto y el riesgo implícito en estas iniciativas.

2 comentarios:

Fernando Rodriguez dijo...

Interesante lectura sobre la creacion de valor y la generacion de proyectos. En la etapa previa a la gestion de proyectos se tiene que hacer pruebas economicas para ver la rentabilidad de un proyecto. Les recomiendo tambien visitar el siguiente link Curso Gestion de Proyectos . Saludos!

Anónimo dijo...

Ese lectura me ha ayudado un monton, tenía muchas dudas acerca de que es exactamente formulación de proyectos y donde termina esta fase.
Por consulta me gustaría saber si pudieran agregar a la información quienes son los profesionales que deben encargarse en este área, mi duda es que a veces se hace estudios técnicos que al final no son de gran ayuda por que fueron realizados por personas no calificadas. Muchas gracias por la respuesta. saludos...